Si esperabas un escándalo, al leer que se han saltado el estado de alarma, podría ser, pero personalmente, no me consta. Se trata de un caso más de una cuarentena creativa. Bajo mi propia experiencia, voy a narrar, como hace unos días realicé una sesión de fotos online, o lo que se conoce como Face Time Shooting. Me encanta la fotografía, tanto hacerlas, como que me las hagan, por eso, no dudé en aceptar esta curiosa propuesta. Reinventarse o morir, gana puntos, día tras día, para ser mi frase favorita tras lo que nos ha tocado vivir.
Antes de nada, en relación a mi vínculo con la fotografía y el mundo del modelaje, muchas veces me han preguntado cómo se llega a trabajar con marcas, fotógrafos de diferentes partes del mundo, etcétera, y aprovecho este espacio, para indicar, que nada es casual, al menos, en mi caso. Actúa con el corazón, el universo se encargará del resto. Siempre me he movido mucho, arriesgando tiempo y dinero, sin saber a ciencia cierta si me serviría de algo, pero sí, todo suma. La primera vez que fui a Madrid a varias agencias, escribí a algún que otro fotógrafo de la capital para hacer contactos nuevos, pero como fue un viaje exprés, no pude realizar ningún reportaje. Desde entonces, seguí manteniendo el contacto por las redes sociales. Cuando me estabilicé en Madrid, tenía en mente retomar lo que en su día dejé pendiente, pero el COVID19 no me dio tregua.
En este mes de mayo, el filipino Michael Galvante, conocido en el mundo de la fotografía como Mgibias, contactó conmigo para proponerme esa sesión que no se llevó a cabo hace años, pero en esta ocasión, de forma online. Actualmente, ya no vive en Madrid, se mudó a California, pero los kilómetros no fueron excusa ¡La globalización es lo que tiene! Es un fotógrafo al que le encanta viajar, con mucho estilo propio. Empezó en 2012, y aunque especializado en moda, ha cubierto bodas y eventos diversos, gastronómicos y deportivos. Ha sido premiado varios años consecutivos en Roma, y en una ocasión, en España. Me confesó, que para trabajar siempre le es fiel a una única marca, Canon. El equipo de fotografía del que dispone es Canon 5d mark 3, Canon 5d IV, Canon 6d y varios objetivos/lentes, con línea roja, las de serie L.

Pues bien, acordamos que a las seis de la tarde (hora española) comenzábamos. Le enseñé las opciones que había pensado de vestuario, y las localizaciones por videollamada, a través de WhatsApp, y en consonancia, Mgibias, colocaba objetos para “adornar” la escena alrededor de su teléfono móvil. Cuando llegó el momento de “disparar”, hubo varios factores que dificultaban la sesión:
- No tener un trípode para el móvil. Yo tenía que ir buscando donde apoyarlo (maletas, cofres, cajas, muebles…) de forma que la luz y el fondo fuera el deseado.
- La limitación del encuadre rectangular del móvil a la hora de posar.
- La conexión, en ocasiones fallaba, y, por tanto, la nitidez de la videollamada.
Pese a la dificultad, hubo resultados. Será un trabajo fotográfico que nunca olvidaré, siempre quedará como un proyecto personal más que pude hacer, junto a un gran profesional, a pesar del confinamiento.
Puesta a investigar, he apreciado, que esta técnica relativamente nueva, se está llevando a cabo por muchos fotógrafos de moda, a través de todo tipo de dispositivos (tablets, portátiles, teléfonos móviles…). Incluso, algunas fotografías realizadas así, se han hecho virales, y es difícil de detectar que se hayan efectuado virtualmente. Han conseguido tal calidad, que algunos profesionales, están comercializándolas y ofreciendo renovaciones de book a modelos de este modo ¿Será una nueva forma de trabajar a nivel mundial sin necesidad de que las modelos viajen? Desde mi criterio, no tienen la misma calidad que en vivo, pero es una alternativa más que ha cogido fuerzas durante esta pandemia.








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